Rallye La Vila Joiosa
El Rallye de La Vila Joiosa, era nuestra primera toma de contacto real con el Peugeot 206 S1600 y con el equipo BMR. Aunque habíamos realizado varios días de test, nunca se sabe a ciencia cierta como puede resultar todo, hasta que no llegas al rallye. Habíamos trabajado mucho, para tener el máximo conocimiento del coche, y probado las nuevas evoluciones, sobre todo de puente trasero.
El shakedown patinaba mucho, y no era muy similar a las condiciones que se iban a dar en el rallye, por lo cual no dimos muchas pasadas.
La prueba de fuego se iniciaba en Guadalest-Callosa, y no iba nada mal, sobre todo para la configuración que llevabamos en el coche. Un segundo scratch era un muy buen inicio, pero sabíamos que en los dos tramos siguientes, no sería tan fácil. Y así fue. En Benissa, nos dejabamos bastante tiempo. Salimos con demasiada cautela y al final del tramo el crono se resintió. En Coll de Rates, fue un poco mejor, y las diferencias ya fueron mucho menores.
Con ligeros retoques, volvíamos a repetir los tres tramos. En Guadalest, de nuevo las diferencias eran cortas y nos encontrábamos a gusto con el coche. En Benissa, tratamos de mejorar y rebajamos 13 segundos. Fuster, Solá y Vinyes no lograban rebajar tanto sus tiempos, pero seguían estando por delante, aunque con diferencias menores. En Coll de Rates eramos los únicos que lográbamos rebajar el tiempo de la primera pasada, haciendo el segundo scratch por detrás del Citroën.
Así, llegabamos al ecuador del rallye. Nuestra progresión era buena, y estabamos cogiendo mucha confianza con el coche, que funcionaba perfectamente. Solá y Fuster estaban un poco lejos, pero creíamos que podíamos luchar con Vinyes por el podium. De todas formas, en el tramo largo tambíen podría suceder de todo, y si se pudiese, no ibamos a dar nada por perdido, para estar lo más arriba posible.
Por la tarde, en Finestrat y Confrides, sigue la misma tónica, y lograbamos arañar algo de tiempo a Vinyes.Solá y Fuster siguen por delante, aunque con diferencias pequeñas, que creíamos que podían ser debidas a que nuestro embrague empezaba a hacer algo raro. Pero llegó el Rebolcat, y llegó la mala suerte. Esta vez no fue por ir arriesgando más de la cuenta, o por ir cortando por las cunetas. Simplemente, que apareció una piedra bastante grande en plena trazada, levantada por el coche que iba delante, y no pudimos esquivarla. Quedaban bastantes kilómetros y decidimos para a cambiar. El resultado: más de tres minutos perdidos y unos cuantos puestos.
En la asistencia trataron de reparar el problema de embrague, pero no había mucha solución. Ahora se trataba de tener el máximo cuidado para lograr pasar los cincuenta kilómetros que quedaban, sin que el embrague desfalleciese totalmente.
Y así fue, aunque sufriendo mucho. El tramo largo se hizo eterno, parecía no acabarse nunca, y además de ir sin embrague, empezó a perder valvulina, manchando una de las ruedas, con los consecuentes sustos. La sexta posición final, no es para dar saltos de alegría, pero viendo el conjunto del rallye, creemos que hay que mirar la parte positiva y ver que estamos teniendo una clara progresión con el coche, y podemos luchar por la victoria.
Ahora sólo nos queda seguir trabajando para llegar a Canarias en las mejores condiciones para luchar por el primer cajón del podium.